LA EDUCACION INICIAL EN CHILE
El gran avance en salud pública y cuidado de la gestación y del parto en Chile en los últimos años implica que hoy los niños chilenos nazcan iguales en sus potencialidades. Esta igualdad, sin embargo, se diluye rápidamente. A los 10 años, las brechas de resultados que separan a los menores de ambientes vulnerables de aquellos que se criaron en hogares privilegiados ya están cristalizadas. Esos niños llevarán vidas para siempre diferentes, por haber nacido en hogares diferentes.
La evidencia es que el desarrollo temprano y la educación preescolar son claves para evitar que estas grandes diferencias ocurran o se expandan. De hecho, las intervenciones en este rango de edad (dos a cinco años) son más eficaces y pueden promover eficiencia y equidad, por lo que parecen aún más importantes de impulsar en un país con las desigualdades que presenta Chile.
Nuestra propuesta se centra en la primera infancia con particular énfasis en el aspecto formativo. Por lo mismo, nos concentramos en el rango etario de los dos a los cinco años, en el que las intervenciones tempranas se han mostrado más efectivas. Bajo ciertas condiciones, la intervención en la etapa previa (sala cuna)también puede ser un aporte relevante, pero su diseño y sus beneficios tienden a entrecruzarse más con el mercado del trabajo y la participación laboral femenina, que con el aspecto expresamente formativo que buscamos potenciar con esta propuesta.
Nuestro diagnóstico es que Chile tiene las bases para seguir avanzando en mejorar su sistema de desarrollo preescolar, concentrándose en sus principales falencias que identificamos como de diseño institucional y control, cobertura, calidad y capital humano.

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